Organizar un cumpleaños para niños

La hora de organizar un cumpleaños para niños puede resultar un auténtico reto. Generalmente no tenenos espacio en las casas para invitar a todos los niños por lo que solemos buscar soluciones fuera de casa.

Organizar cumpleaños para niños menores de 6 años.

Nuestros primeros cumpleaños los organizamos en casa, con unos cinco o seis amiguitos/as y sus correspondientes adultos.

Los niños se juntaban y jugaban en la alfombra o se subían a lo alto de la litera como si fuera un castillo. Otros usaban la cocinita o sacaban el cesto de los peluches y marionetas para hacer un teatrillo.

Después, los niños tomaban su merienda. Cuando llegaba la hora de la tarta, se soplaban las velas y poco después empezaban las despedidas.

Siempre nos ha ido bien de esta manera y nos hemos sentido muy afortunados de celebrar sus cinco primeros cumpleaños de esta forma sencilla. Sin complicaciones ni excesos, se podrían calificar como cumpleaños minimalistas. Déjame un comentario si quieres que escriba un post más específico sobre cómo organizar cumpleaños para niños menores de 6 años. También puedes ver cómo celebrar un cumpleaños montessori.

Organizar cumpleaños para niños mayores de 6 años

Aquí me voy a extender más. Y voy a hacerlo desde mi experiencia personal. Espero que leerla te sirva de inspiración.

El año anterior a que mi personita cumpliera los 6 años, tuvimos que hacer dos fiestas. Una fue para amigos del cole y otra, para el resto. Todos no cabíamos en casa.

De manera que este año tomamos la determinación de hacerla fuera de casa. Si hubiera sido en primavera o verano no lo hubiésemos dudado: un picnic. Sin embargo, en febrero, el mes más frío del año no parecía una buena opción.

¿Qué opciones tenemos de organizar un cumpleaños infantil fuera de casa?

La primera opción es la que menos me gusta, aunque hemos asistido a muchas de este tipo y los niños se lo pasan fenomenal. Se trata de los conocidos parques de bolas. Para mí son espacios sobrestimulantes, en los que pagas un dineral por acceder a la zona de juegos acompañado de una ración minúscula de comida basura.
Además, solemos ir a una fiesta de este tipo cada mes o dos meses, por lo que al final, dejan de ser especiales.
La segunda opción ni siquiera estaba en mis pensamientos. Acudir a una hamburguesería a tomar comida grasienta no era mi idea de bonito recuerdo.
Por tanto, solo nos quedaba buscar una opción más original. Miramos dos tipos de fiesta que nos podían interesar. Una era en los centros deportivos, que ofrecían sesiones de escalada, fútbol con bolas gigantes y otras actividaded interesantes. Por fecha y precio no pudieron ser. Paralelamente estudiamos las posibilidades de reservar en una de las numerosas granjas urbanas de Londres. ¡Era la opción perfecta!

Organizar fiesta de cumpleaños en la granja.

Organizar una fiesta de cumpleaños en la granja es original. Pero si es febrero y está nevando, puede parecer de locos. Nosotros no lo dudamos.

Hay un dicho que dice: “No existe el mal tiempo, solo mala ropa”. Además, se puede disfrutar de los beneficios de jugar al aire libre.

Organizar fiesta de cumpleaños: actividades en la granja

No me gustan demasiado los cumpleaños en los que se programan todas las actividades y no se deja a los niños que creen su propia fiesta. Un juego que nos puede resultar interesantísimo a los adultos, a ellos les puede parecer irrelevante. Así que no preparamos gran cosa.

La fiesta duraba dos horas: una para jugar fuera y otra para comer/tarta/regalos dentro.

Jugando con animales

La hora en la que los niños jugaron al aire libre recorrieron la granja visitando a cada grupo de animales. Los primeros eran las ocas y los patos, que estaban junto al gallinero bañándose en agua gélida. Los niños corretearon alrededor y los imitaron poniendo sus brazos como las alas de los animales y gritando “cuac-cuac” por todas partes. Hay un vídeo divertidísimo de este momento, que no muestro por respetar la privacidad de esos niños.

En la siguiente parada estaban las cabras, que son más amigables de lo que uno pensaría por sus cuernos. A continuación, caballos, una vaca y cerdos. Finalmente, nos acercamos a un estanque que en primavera está lleno de ranas, junto al pasto de las ovejas.
No hubo que intervenir, ya que interactuaron respetuosamente con los animales. También esperaron a que todo el grupo de amigos se reuniera en cada punto.

La comida en la granja

La hora de la comida fue bastante libre. Como siempre, había niños que comían más y otros que menos. Había quiénes eran más rápidos y quienes necesitaban más tiempo. De esa forma, respetamos el ritmo de cada uno dejando que se levantaran de la mesa a una zona con escasos juguetes. Allí se iban reuniendo conforme iban terminando.

Entonces llegó el momento de la tarta y se sentaron de nuevo para cantar cumpleaños feliz. La tarta era casera de galletas y chocolate. Es una tarta muy sencilla que siempre hacemos en los cumpleaños.
Finalmente entregamos a cada niño /a su bolsita de regalo con un kit de investigador como recuerdo de la fiesta. A partir de ahí, cada mochuelo a su olivo.

Conclusión

Organizar una fiesta de cumpleaños no tiene por qué ser algo pretencioso. Se puede hacer desde la sencillez. Si además, respetas las diferencias de ritmos y costumbres de los invitados y les dejas espacio, puede ser algo inolvidable. ¿Y por qué no? También puede ser un buen momento para jugar al aire libre.

¿Te has planteado organizar un cumpleaños para niños al aire libre en invierno? ¿Cómo lo harías? Tal vez tengas la suerte de poderlos celebrar con el buen tiempo ¿Qué tipo de cumpleaños organizas?

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