Mesa de la paz: qué es y cómo usarla

Tres piedras sobre la mesa de la paz.

¿Has oído hablar de la mesa de la paz? ¿Te gustaría saber qué es y cómo usarla? ¿Quieres saber qué elementos puedes incluir en tu mesa de la paz? Entonces, no cabe duda de que debes seguir leyendo.

¿Qué es la mesa de la paz?

La mesa de la paz es un recurso de resolución de conflictos propio de la pedagogía montessori. Es un sistema ligado a la disciplina positiva y al respeto del niño. Difiere totalmente de conceptos como el “tiempo fuera” o el “rincón de pensar”. La razón es que normalemente se obliga a los niños a esos lugares, por lo que ellos los perciben como un lugar negativo. Lo asocian a un castigo.

En cambio, la mesa de la paz es un lugar que se ofrece al niño para calmarse. Es solo una posibilidad más que el niño puede elegir. Si quieres algunos consejos sobre cómo conseguir una conducta positiva en tus hijos, te puede interesar este artículo.

¿Qué elementos incluir en la mesa de la paz?

Hay muchas formas de hacer una mesa de la paz. Hay que elegir un espacio donde pueda haber calma, que no esté al paso ni cercano a ruidos como la televisión, el extractor o la lavadora. En ese rincón de calma, tendremos que incluir una serie de elementos.

Crear un rincón de la calma

Entre los elementos que incluir en un rincón de la calma, hay algunas opciones más clásicas y otras pequeñas variaciones. En realidad, el concepto es lo que importa. Estas son las opciones:

  • Lo normal es que se disponga de una mesa con dos sillas de tamaño infantil. Con ellas se favorece el diálogo para solucionar el conflicto. Esta es la opción más clásica, la que conocemos como la mesa de la paz.
  • Utilizar solo una mesa para colocar los elementos de la paz. A veces en vez de una mesa se trata de un estante bajo o una repisa. Es importante que quede al alcance de los niños.
  • Colocar solo dos sillas para propiciar el diálogo. En ocasiones, se sustituyen por dos taburetes, dos cojines o una pequeña alfombra.
  • Habilitar una simple cesta que contenga los elementos. Esta es la solución ideal para los que no tienen mucho espacio. La cesta debe estar al alcance del niño, preparada para cuando requiera ser utilizada.

Una campana para mindfulness

Elementos de la mesa de la paz

A continuación, veamos qué elementos podemos utilizar en la mesa de la paz y por qué pueden ser útiles.

  • Un reloj de arena. Sirve para calmarse contemplando la arena caer. No obstante, su principal función es establecer turnos cuando el conflicto es entre dos o más personas.
  • Una planta natural. La idea es que la naturaleza nos hace sentir bien, por tanto, ayuda a crear un ambiente más relajado.
  • Elementos naturales como piedras de río, piñas, hojas. Favorecen que el niño las observe, las toque y reciba todos los beneficios de la naturaleza.
  • Un elemento sensorial. En este caso recomiendo seguir al niño en sus intereses. Algunas opciones son:
    • Un frasco con esencia de lavanda o una pastilla de jabón con olor que propicie la calma.
    • Una lámpara de sal ya que su luz es relajante.
    • Unas botellas sensoriales para relajarse observando cómo cambia de color y forma.
    • Un palo de lluvia o un instrumento similar que produzca un sonido sosegado.
    • Un peluche suave de abrazar.
    • Para los que necesitan tener las manos activas un collar de cuentas o un pequeño jardín zen.
  • Algunas personas incluyen papel y lápiz para expresar las emociones. Con ellos pueden hacer un dibujo o incluso escribir si son mayores.
  • Una campana para avisar cuando el conflicto está solucionado.

¿Cómo usar la mesa de la paz?

Para usar la mesa de la paz, como he señalado arriba, es fundamental que sea un acto voluntario. Por ello, es primordial que se haya explicado previamente al niño (en un momento de calma, no en mitad de un enfado), que puede acudir allí cuando quiera. Tu personita puede usar la mesa de la paz ante dos tipos de conflictos.

La mesa de la paz para solucionar conflictos internos

Este rincón de calma sirve para cuando los niños están enfadados, frustrados o tristes por razones ajenas a otra persona. En este lugar pueden tener un momento de sosiego, que les permita concentrarse y escuchar sus propias emociones. Para ello necesitarán tres pasos:

  • Identificar sus emociones. Ponerles nombre.
  • Aceptar la emoción, validarla. Entender que no hay emociones buenas y emociones malas. No pasa nada por enfadarse o por estar triste. Lo que hay que saber es que no debemos pagarlo con el resto.
  • Calmarse una vez que la emoción se haya dispersado. Para lograrlo, hay que tomarse el tiempo necesario.

La mesa de la paz para solucionar conflictos con otros

Cuando los niños están enfadados con otra persona, sea su hermano o un adulto, también puede acudir a la mesa de la paz.

Cada uno de los implicados deberá expresarse por turnos, haciendo hincapié en cómo se sienten. Pueden usar alguno de los elementos nombrados arriba para ayudarse a tomar turnos. Puede ser usando el reloj de arena, pero no me gusta esta opción, porque hay quien necesita más tiempo para expresarse. Otra opción es  pasarse uno de los objetos y que tan solo pueda hablar quien lo sostenga.

No es conveniente centrarse en lo que el otro ha hecho, pues esto da lugar a culpas y aumenta el conflicto. Las dos partes deberán esforzarse por llegar a un acuerdo en el que ambos salgan beneficiados.

El proceso es el siguiente:

  • Expresar cómo se siente A.
  • Escuchar cómo se siente A y validar su emoción. Expresar cómo se siente B.
  • Reconocer cómo se siente B y validar su emoción.
  • Proponer soluciones.
  • Cerrar un acuerdo.

¿A partir de qué edad se puede usar la mesa de la paz?

Muchos padres se preguntarán a partir de qué edad pueden usar la mesa de la paz. Como siempre dependerá del niño y de las circunstancias. Un niño de dos años que haya visto a su hermano mayor usarla y que tenga buena expresión oral, tal vez pueda iniciarse. Si yo tuviera que recomendar una edad, diría que a partir de tres años. El niño/a tiene que ser capaz, al menos de:

  • reconocer sus sentimientos
  • poder expresarse
  • saber razonar
  • tener paciencia
  • ser capaz de escuchar a los otros
  • tener empatía

Al principio no será sencillo. Como todo, esta costumbre requiere práctica y repetición. Recuerda que no se puede obligar al niño a ir a la mesa de la paz. Por tanto, es posible que la tengas montada y permanezca sin usarse un tiempo. Lo único que puedes hacer es ofrecerla una y otra vez hasta que el niño acepte la idea. En caso contrario, no se diferenciará del tiempo fuera o la silla de pensar.

Conclusión

La mesa de la paz es por tanto un sistema de resolución de conflictos que siendo bien utilizado, ayudará al niño a gestionar sus emociones. Si te interesa conocer otros sistemas de resolución de conflictos, no te preocupes. La semana que viene te hablaré de un método de resolución de conflictos de una pedagogía no muy conocida en España. Estate alerta.

¿Conocías la mesa de la paz? ¿Tienes una en casa o en el aula? Y si acabas de conocerla, ¿qué es lo que más te gusta de este sistema? ¿Qué dificultades le encuentras? Si tienes dudas, comentarios o sugerencias, no dudes en hacérmelo saber.  ¡Me encanta que me dejes comentarios! También puedes decírmelo en redes sociales. Son Personitas tiene página en Facebook, cuenta de InstagramPinterestTwitter y Google +. No olvides suscribirte para recibir todas mis novedades en el newsletter del blog, además de contenido exclusivo.

Gracias por leerme.

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