Rutinas desde el nacimiento: por qué son importantes

reloj como símbolo de las rutinas

Establecer rutinas es básico para favorecer buenos hábitos de alimentación, de sueño y de higiene. Las rutinas se pueden usar más adelante para introducir otros hábitos. Pueden ser la hora de jugar en el parque, la hora de leer un cuento o guardar. Para los más mayores, la hora de hacer las tareas escolares, también es una rutina imprescindible para garantizar el éxito escolar.

Como decía Rudolf Dreikurs, las rutinas son una manera de estimulación de la conducta positiva sin castigos ni recompensas por el medio. Al ser algo repetitivo que se produce a diario, los bebés y los niños aprenden a hacerlo por costumbre, sin planteárselo. De manera que no hay que regañar con ellos para que cubran sus necesidades básicas.

Beneficios de establecer rutinas

Una rutina es un acto repetitivo. El hecho de que sea una acto repetetivo facilita que sea predecible y esto genera seguridad en los bebés. Un recién nacido está descubriendo todo a sus alrededor, con lo que podemos ponérselo fácil en hacer que algunas cosas se repitan. Por ejemplo, la cara de mamá y papá, se repiten y generan confianza en el bebé, que en unos meses sonríe al reconocerlas. Igual sucede con las voces familiares.

Las rutinas generan también confianza y autonomía. El niño que sabe anticipar lo que viene a continuación, puede hacerlo por sí mismo, sin necesidad que nadie se lo requiera.

Otra ventaja es que las rutinas evitan conflictos. El niño aprende a tener unas “tareas” asignadas y sabe lo que se espera de él, de manera que tiende a cumplirlo. Por ello, incluimos las rutinas como estrategia preventiva dentro de la conducta positiva. Para aquellos niños con más dificultades para seguir las rutinas, se recomienda el uso de horarios visuales. Consisten en diferentes viñetas ordenadas vertical u horizontalmente con las rutinas del día. En undertood.com tenéís modelos descargables.

Rutinas relacionadas con la higiene

El baño

La rutina principal relacionada con la higiene es la hora del baño. Desde bebés se acostumbran a la hora del baño, generalmente a última hora de la tarde y como antecesora de la hora de dormir. El baño permite relajarse, estar limpio y explorar nuevos medios (el agua). Además es un momento ideal para establecer vínculos con la persona que baña al bebé o juega con el niño. En el caso de lactantes de pecho, recomiendo encarecidamente que sea el padre el que tome el relevo en este momento. Así potenciamos que el vínculo del bebé con ambos progenitores sea equiparable y que la madre pueda descansar.

Cambio del pañal

Otra rutina de higiene es el cambio de pañal. Es ideal hacerlo aproximadamente a las mismas horas. Cada tres horas, cuando son recién nacidos para evitar irritaciones y cada cino o seis horas después. Excepto sólidos, por supuesto, en ese caso no pierdas ni un minuto. Durante la noche, yo no despertaría a un bebé para cambiarle el pañal, a no ser que sea sólido, insisto. Aprovecha cuando se despierte a comer, y si no se despierta, ¡todos a dormir!

Padre cambiando pañal a su bebé

Lavarse las manos

A partir de los dos años, los niños son perfectamente capaces de lavarse las manos por sí mismos y sin supervisión. Es importante que haya un escalón, un taburete o idealmente un lavabo a su altura. De esa manera el niño llega al grifo y puede realizar la tarea con autonomía.

Para que la tarea sea una rutina, debe ser siempre a la misma hora, por ejemplo, antes de comer o cuando vuelve del parque. Hay muchas variantes sobre la cantidad de veces que un niño debe lavarse las manos.

Finalmente, me gustaría hacer hincapié en que es mejor lavarse las manos que usar geles desinfectantes o toallitas de bebés. Son muy cómodas, pero son altamente contaminantes con los que cuanto menos las usemos mejor. Si eres de esas madres (creo que no puedo incluir padres en este punto) que va con las toallitas en el bolso cuando el niño tiene más de tres años, plantéate si necesario. Si el niño ha dejado de usar pañal, ya no las necesita más.

Lavarse los dientes

Por último, dentro de las rutinas diarias de higiene está lavarse los dientes. En esta ocasión también recomiendo que permitas la autonomía. Sin embargo, necesitarás altas dosis de paciencia, más pasta de dientes y cepillos nuevos cada pocas semanas. Por supuesto, olvídate de tener el lavabo limpio, ya vendrán tiempos mejores.

Rutinas de alimentación

Pecho o biberón

En la alimentación los niños también deben tener rutinas. Sea con biberón o pecho,  hay mucho debate sobre esto, pero yo pido que se respeten las opciones de cada uno. Como ecologista defendería la primera opción, siempre más natural. En cambio como feminista mi balanza se inclina a favor del biberón.

Yo no soy médica, soy educadora y como tal, defiendo las rutinas. Por ello no me parece adecuado que la lactancia materna deba ser “a demanda”.  Creo que es agotador para la madre y confuso para el bebé. Repito, no soy médico, es mi opinión como educadora. Y no te juzgo si eliges esa opción.

En mi opinión, lo ideal es alimentar al bebés cada tres horas cuando es recién nacido e ir disminuyendo la frecuencia conforme crece. El bebé aprenderá a través de los horarios de las comidos el paso del tiempo durante el día y la noche. Aprenderá también a esperar y ser paciente para no pedir comidas entre horas. Sí, lo sé, un bebé llora mucho cuando tiene hambre. No digo que no lo alimentéis si está hambriento fuera de horas, digo que no le ofrezcáis comida si no es la hora de comer, y por el contrario, aunque no la pida, ofrecérsela si ha llegado el momento.

Lo ideal es que alrededor de los seis meses, el bebé sea capaz de saber que hay un periodo de noche o descanso, de unas 6-8 horas. Durante este periodo estará sin pedir leche con lo que favorecerá a la siguiente rutina del descanso.

Introducción de sólidos: purés

Desde los 5 ó 6 meses se pueden introducir los alimentos en forma de papilla. El orden de estos suele ser:

  • las frutas
  • las verduras
  • el pollo
  • ternera y pescado
  • cereales (si el bebé tiene problemas de peso se introducen antes, incluso a los 4 meses para engordarlos)
  • yema de huevo
  • leche de vaca (a partir de los 12 meses)
  • el resto de alimentos

Es importante de nuevo ser consistente con la hora de la papilla y con el lugar en el que la toma, para que lo asocie mejor. Puedes decidir darle todos los días la papilla por la tarde en el parque y que el resto sean tomas de leche. También pudes elegir darle la papilla cada mañana sentado en una trona o en una mesa y una silla de su tamaño. Como ves, la capacidad de estar sentado está directamente relacionado con la habilidad de comer sólidos, con lo que no empieces antes de que tenga esta habilidad de psicomotricidad gruesa.

Comida sólida

Una vez que el niño ya haya sido introducido en todos los alimentos, debe aprender a masticar. En mipediatraonline os informan sobre la importancia de que los niños mastiquen y cómo conseguir superar esta etapa. Yo prefiero hacer hincapié en la rutina en sí. La manera ideal de comer para un niño que ya puede masticar es familia. Me refiero a que coma a la misma hora que todos, los mismos alimentos que todos y en la misma misma que el resto. Obviamente, le ofreceremos porciones más pequeñas y ésa será la única diferencia entre su plato y el nuestro. Por cierto, lo ideal es que coma con la misma vajilla y cubertería que los demás, y así, reducimos los plásticos que son innecesarios.

La comida, en nuestra cultura al menos, es un momento de socialización. No le prives de esta ventaja encendiendo la tele durante la comida, el desayuno o la cena. Los niños aprenden durante la comida:

  • modales: usar la servilleta para limpiarse, decir gracias y por favor.
  • habilidades comunicativas: hablar y escuchar, tomar turnos, nuevas palabras y expresiones.
  • reconocer y gestionar emociones: a través de la observación de la conversación verá si mamá ha tenido un día duro en el trabajo y se enfadó con su jefe. Verá también cómo soluciono su problema.
  • probar alimentos nuevos: nada mejor que vértelo comer a tí para inspirar a ese pequeño a probarlo.
  • habilidades: al usar los mismo utensilios que los adultos, podrán aprender a manejar la cuchara primero, luego el tenedor y con 3 -4 años el cuchillo. Esto les hará sentirse orgullosos, seránmás independientes y autónomos.
  • responsabilidad: ayudar a poner la mesa y retirar su propio platos son dos buenos hábitos para incluir en la rutina de la comida.

La rutina del descanso

Esta rutina va íntimamente ligada con las dos anteriores. Debemos crear un ambiente introductorio que indique al bebé que la noche se acerca y está llegando la hora de dormir. El orden de los factores puede ser el que más te convenga, siempre y cuando sea siempre el mismo. En mi caso la rutina cuando era bebé consistía en baño, pañal, biberón y cama montessori. Conforme creció fui adaptando la rutina y actualmente con casi cinco años es baño, cena, dientes, pis, cuento y dormir. Ya te digo que el orden no importa, importa la repetición para hacer predecible el momento.

Conclusión

Las rutinas ayudan a nuestros hijos a saber qué esperar y por tanto, son más propensos a cumplir esas tareas. Espero que este artículo te haya sido de utilidad. Si te interesa en concreto alguna de las rutinas, házmelo saber para que pueda escribir más sobre ese tema. Puedes dejar tus comentarios en el blog, o en redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, Google + y Pinterest. También puedes suscribirte al blog (mira arriba a la derecha) para recibir mis entradas en mi correo y no perderte ninguna.

Gracias por leerme.

 

2 comentarios

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