Alimentación infantil saludable: cambia tu mentalidad

Ejemplo de alimentación infantil saludable con frutas, aguacate, huevo y atún.

La alimentación infantil es uno de los temas que más deberían preocupar a los padres y las madres. Con los ritmos de vida del siglo XXI y la cantidad de nuevos productos que aparecen en el supermercado es fácil perderse. Por ello, es importante tener una guía que nos ayude a hacer elecciones saludables para nuestros hijos  y cambiar de mentalidad.

Creo que nuestros antepasados lo tenían mucho más fácil a la hora de seguir una alimentación infantil saludable, sobre todo, porque nada de lo que había era excesivamente perjudicial para la salud. En cambio, ahora corremos el riesgo de tener malos hábitos alimentarios y crear a nuestros hijos enfermedades no hereditarias como la obesidad, Diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares.

Alimentación infantil saludable: cambia tu mentalidad

Lo primero que debemos hacer para conseguir una alimentación infantil saludable es cambiar nuestra mentalidad. En ocasiones no se trata tan sólo de qué comer, sino de cómo comemos lo que comemos. En algunos casos nuestra rutina es fundamental para conseguir una alimentación infantil de calidad. Finalmente, creo que verdaderamente es más importante qué productos evitar qué cuales son imprescindibles. Veamos ahora qué consejos podemos seguir para establecer una alimentación infantil saludable.

Olvídate de la comida como premio o castigo

Es frecuente escuchar comentarios como: “Como te has portado tan bien te he comprado este helado” o “si te portas mal te pondré espinacas para cenar”. Esto hace que el niño/a entienda que hay alimentos buenos y otros malos. De esta manera, lo predisponemos a preferir cierto tipo de alimentos a otros.  Es decir, generalmente inducimos a consumir dulces y procesados frente a otros más saludables.

Planifica tu menú

Puedes planificar cada semana o tener un menú rotativo cada tres o cuatro semanas para ahorrar un poco de tiempo. En el menú semanal debes incluir al menos, las comidas y las cenas. Lo ideal es añadir también desayunos y snacks para evitar la improvisación. ¿Por qué es importante? Porque cuando improvisamos tendemos a lo fácil y esto suele ser un paquete de bollería o una bolsa de patatas.

Patatas fritasy refresco
La comida basura ni siquiera se debería llamar “comida”, es simplemente, eso: basura.

Además, implica a tu personita en el menú. Puedes involucrarlo a la hora de hacer la lista de la compra y de hacer el menú semanal. Pero recuerda que tú siempre debes tener la última palabra.

Ofrece un menú único

Con esto no quiero decir que sea un menú inolvidable o espectacular. Más bien al contrario, me refiero a que ofrezcas el mismo menú para toda la familia. Deja atrás eso de preguntar ¡y tú qué quieres para cenar? Esto, además de ser un trabajo extra para el adulto, hace creer al niño que puede tomar la decisión de su alimentación de manera independiente. Estoy a favor de la autonomía de los niños, sin duda. Pero también he hablado de que hay ciertas cosas que no corresponde a los niños decidir, porque no están preparados. Por ello, te recomeindo que leas este artículo sobre Cinco cosas que NO debes preguntar a tus hijos.

Haz de las comidas un momento de conversación familiar

No me gustan las familias que ponen la comida antes a los niños (como si no supieran esperar. Tampoco me gustan aquellos que los sientan en una mesa a parte del resto de familiares. Mucho menos las familias que desayunan, comen y cenan con la tele encendida. Si quieres que tus hijos coman de manera saludable, debes convertirlo en un momento de disfrute y de conexión familiar. Sé que no siempre es posible por los diferentes horarios de los miembros de la familia. Pero intenta encontrar la hora en la que la mayoría puedan estar presentes para disfrutar de ese momento. Para solucionar los problemas de altura, te recomiendo que uses una silla junior.

Modela con el ejemplo

Hay veces que es mucho más sencillo conseguir que nuestros hijos quieran probar un alimento si nos ven a nosotros comiéndolo. Los niños son curiosos por naturaleza, por lo que cuando vean un alimento nuevo en nuestros platos van a querer copiar a papá y mamá.

Ensalada con huevo y maíz.
Ejemplo real de lo que se come en mi casa.

Por otra parte, no podemos pretender que no coma determinados alimentos, como dulces y procesados, si ve que nosotros lo hacemos continuamente. Es simplemente injusto.

Entrena su paladar desde pequeño

Cuando los niños empiezan la alimentación complementaria a la lactancia materna o la lactancia artificial es el momento de empezar esta tarea. Lo primero que te recomiendo es que huyas de potitos y botes de supermercado y que hagas tus propias papillas caseras. En este artículo te explico cómo y cuándo pasar de líquidos a sólidos.

Lo segundo, es que tan pronto como puedas hagas la transición a la comida masticada, ya que será fundamental para ayudarle a hablar. Sí, como lo lees: necesitan fortalecer los músculos de su boca para poder pronunciar correctamente. A partir de este momento:

  • Déjale que pruebe todo lo que quiera.
  • No le escondas o enmascares las comidas.
  • Dile los ingredientes de cada plato que cocinas para que sepa qué está comiendo.
  • Háblale de los nutrientes que necesita para crecer (de manera adaptada a su edad).
  • Explícale qué alimentos no necesita o no con frecuencia y por qué. Por ejemplo, café, dulces procesados, bebidas azucaradas, alcohol, etc.

Ofrece variedad

Intenta que el menú sea tan variado como sea posible:

Frutas variadas para alimentación infantil

  • Verdura y frutas en abundancia, varias veces al día.
  • Legumbres tantas y tan variados como puedas.
  • Pastas, mejor si son integrales.
  • Arroces de todo tipo y cocinados de diferentes maneras.
  • Panes y granos de cereal. Hay muchos diferentes, no uses siempre los mismos.
  • Carne no procesada dos /tres veces por semana, a no ser que seas vegetariano. Evita los embutidos.
  • Pescado fresco o congelado al igual que la carne.
  • Lácteos naturales de vaca, oveja, cabra o vegetales.
  • Frutos secos a partir de los tres años. Si son naturales o tostados (no fritos), los pueden tomar a diario.
  • Dulces en escasa cantidad y a ser posible, caseros.
  • Para beber: agua. Ni zumos, ni actimel, ni bebidas azucaradas.

Te recomiendo que veas este vídeo de Juan Llorca, chef de la Montessori School de Valencia. En esta escuela tienen el primer programa de Slow Food en una escuela española y un programa educativo especial relacionado con la alimentación y la cocina.

Ofrece calidad

Compra siempre que puedas productos frescos y de temporada. Si además puedes, cómpralos orgánicos. No siempre hay, y el precio es más elevado pero vale la pena. Además, busca productos locales. Así te aseguras que no hayan tenido que ser transportados grandes distancias, consiguiendo un mejor producto y ayudando al planeta.

Cocina tú mismo todo lo que consumas para garantizar la calidad de lo que comes. Si reduces al mínimo los productos procesados, la alimentación infantil será mucho más saludable.

Anímale a probar nuevos sabores

Quizá a tus personitas no le gusten determinados productos, pero habrá otros similares que le aporten los mismos nutrientes. Aún así te recomiendo que no dejes de ofrecer un alimento simplemente porque lo rechaza una vez. Está demostrado que los niños necesitan probar un alimento al menos 10 veces antes de aceptarlo. Pongamos un ejemplo: cuando ofrezcas fruta a tus personitas, no te vayas a las de siempre. Ofrécele la posibilidad de saborear mango, frambuesas, papaya, etc. De esta manera, su paladar se acostumbrará a probar cosas nuevas.

Una manera de que prueben nuevos alimentos es cocinando con ellos. Esta es una actividad sensorial que tiene muchos beneficios, como ya expliqué aquí.

Humus con panes, pepino y tomate

No ofrezcas alternativas, pero tampoco fuerces

Muchos padres y madres temen que sus hijos vayan a morir de hambre. Es un poco exagerado, ¿no crees? Los niños lo saben y juegan con esto cuando rechazan un alimento. A veces no le gusta, es cierto. Pero otras veces les tienen cogido el punto a sus padres y saben que si se lo dejan, les darán una segunda opción para que no se queden con hambre.

Sé firme.

Si le has preparado para cenar pescado con patatas y no se come el pescado, no importa. No le ofrezcas un vaso de leche para compensar lo que no se comió. Si se levanta con hambre al día siguiente, recuérdale de manera amable que él/ella decidió no comer más.

Por el contrario, tampoco debemos obligarlo a comer un alimento que no desea. Esto generaría un vínculo negativo hacia la comida. Eso es precisamente lo que queremos evitar. Queremos que coma, sí. Deseamos que su alimentación sea saludable y equilibrada, por supuesto. Pero también queremos que sea feliz y no tenga un trauma con la comida.

Conclusión

Vivimos con el mito de que seguimos una dieta mediterránea y con eso es suficiente, pero nos engañamos. La dieta meditarránea tradicional no utiliza muchos de los productos que son comunes en los hogares de hoy en día. Por ello, me gustaría que fuéramos sinceros con nosotros mismos y analicemos nuestra despensa, nuestra nevera y nuestro menú en una semana normal. De esta manera seremos conscientes de lo que realmente comemos.

Yo lo estoy haciendo como parte de mis propósitos de año nuevo y en la revisión que hice de los mismos a los tres meses. Creo que para ofrecer una alimentación infantil saludable debemos cambiar nuestra mentalidad. Con un cambio de hábitos y rutinas, podemos ayudar a nuestras personitas a amar la comida.

¿Qué te han parecido los consejos sobre alimentación infantil? ¿Crees que vas a hacer algún cambio en tu mentalidad? Deja un comentario en el blog o en redes sociales. Son Personitas tiene página en Facebook y cuenta en Instagram, Twiter, Pinterest, Google + y ahora también en Youtube. Para no perderte ninguna novedad y acceder a contenido exclusivo, suscríbete al blog y llévate de regalo el ebook “100 ideas de actividades sensoriales”.

Gracias por leerme.

Un comentario

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